El “Iso” o “Toni”, sustancia que ya preocupa a las autoridades mexicanas .



El isotonitazeno es un opioide sintético de la familia de los nitazenos. No tiene un uso médico reconocido y puede provocar una sobredosis mortal con cantidades mínimas. Su aparición en el mercado ilegal añade una nueva amenaza a la crisis de opioides, especialmente porque puede venderse como otra sustancia o mezclarse con fentanilo sin que el consumidor lo sepa.

En los últimos años, las autoridades sanitarias y de seguridad han advertido sobre el avance de los nitazenos, un grupo de compuestos creados originalmente en la década de 1950 para investigar posibles analgésicos. Sin embargo, sustancias como el isotonitazeno nunca llegaron a convertirse en medicamentos aprobados. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que no se le conoce utilidad terapéutica y que representa un riesgo considerable para la salud pública.

¿Cual es su diferencia con el Fentanilo? 

A diferencia del fentanilo, que sí tiene aplicaciones médicas controladas para tratar dolores intensos y utilizarse en anestesia, el isotonitazeno circula principalmente en mercados clandestinos. Ambos son opioides sintéticos y actúan sobre los receptores del sistema nervioso central, responsables de efectos como analgesia, sedación y depresión respiratoria.

La principal diferencia está en su estructura química y en su comportamiento. El fentanilo pertenece a una familia de opioides distinta a la de los nitazenos y, aunque ya es extremadamente potente, la fuerza del isotonitazeno puede ser igual o superior. Estudios preclínicos citados por la OMS encontraron que el isotonitazeno puede superar al fentanilo, la hidromorfona y la morfina en potencia analgésica.

No obstante, especialistas advierten que no existe una cifra universal para decir cuántas veces más potente es. La concentración cambia según el lote, la pureza, el compuesto específico y la forma de consumo. De hecho, no todos los nitazenos tienen el mismo efecto: algunas variantes pueden superar ampliamente al fentanilo, mientras otras presentan una potencia similar.

¿Porque debe de preocuparnos? 

El problema se agrava porque estas sustancias pueden aparecer en pastillas falsificadas, polvos o mezclas que se ofrecen como heroína, cocaína u otros opioides. En Estados Unidos, las autoridades han reportado combinaciones de fentanilo con nitazenos y otras sustancias altamente potentes. Esa mezcla eleva el riesgo de una intoxicación inesperada y dificulta conocer qué se consumió realmente.

Los signos de una sobredosis pueden incluir respiración lenta, irregular o ausente; pupilas muy pequeñas; piel fría; labios o uñas azulados o grisáceos; desmayo y falta de respuesta. La causa inmediata de muerte suele ser la depresión respiratoria: el cerebro deja de enviar las señales necesarias para respirar y la persona muere por falta de oxígeno.

Foto: DEA

Para las familias, el mensaje es claro: una pastilla o polvo adquirido fuera de un canal médico no puede considerarse seguro, aunque tenga una apariencia conocida o esté marcado con un nombre popular. Otro reto para las autoridades de salud mexicanas es la detección: los nitazenos no siempre aparecen en las pruebas toxicológicas rutinarias, por lo que pueden pasar inadvertidos en reportes iniciales de intoxicaciones o muertes.

El isotonitazeno no es simplemente “otro fentanilo”. Es un opioide de una familia diferente, sin uso médico aprobado, con potencia variable y un mercado ilegal difícil de rastrear. En este 2026 la ONU lanzó una alerta mundial de salud por la propagación de esta sustancia debido a los daños físicos y mentales que causa. 


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