Una chispa de soldadura convirtió un trabajo de reparación en una explosión dentro de una capilla de San Felipe del Progreso. Un trabajador resultó lesionado y el inmueble registró daños materiales menores.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 3:15 horas de este martes, en la comunidad de Agua Zarca Nichi, cuando un herrero realizaba trabajos de reparación en una de las torres del templo, donde se encontraba pirotecnia sin supervisión, ni señalamiento.
De acuerdo con los primeros reportes, durante las maniobras una chispa alcanzó los cohetones que se encontraban almacenados dentro de la capilla. El contacto provocó la explosión y el estruendo alertó a los vecinos, quienes acudieron al sitio y solicitaron la intervención de cuerpos de emergencia y elementos de seguridad.
El trabajador presentó lesiones leves y fue trasladado por sus familiares a una clínica privada de la zona para recibir atención médica.
Las autoridades mexiquenses informaron que el incidente dejó únicamente daños materiales menores en el interior del inmueble.
El hecho ocurre después de la tragedia registrada en Temascalcingo, donde 11 personas han muerto tras una explosión de pirotecnia. Ambos casos vuelven a poner sobre la mesa el manejo, resguardo y uso de la pólvora y la pirotecnia en el Estado de México, así como la necesidad de protocolos para evitar hechos de este tipo.
La pregunta que nos surge sería: ¿Hasta donde es la implicación de la Iglesia y del gobierno? ¿Quién se debe encargar de regular, vigilar y castigar por este tipo de incidentes?


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