Justicia Restaurativa apuesta por la reparación y el cambio en asuntos penales

 

“Lo estoy pagando pensándolo todos los días”. Esa frase de una persona sentenciada resume el propósito de la Justicia Restaurativa en el Estado de México: que quien cometió un delito no solo enfrente una consecuencia legal, sino que comprenda el daño causado, asuma responsabilidad y encuentre una forma de repararlo.

Israel Cepeda López, mediador conciliador del Centro Público de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias del Poder Judicial mexiquense, explicó que este modelo puede comenzar desde la denuncia ante la Fiscalía y continuar durante la investigación y ante el juzgado de Control.

En esa primera etapa únicamente aplica para delitos culposos. Si las partes alcanzan un acuerdo reparatorio, el procedimiento puede concluir antes del auto de vinculación a proceso. Lesiones, daños a vehículos y robos sin violencia están entre los casos más frecuentes.

Pero llegar a reconocer una responsabilidad no ocurre de inmediato. De acuerdo con Cepeda López, algunas personas argumentan que no tuvieron intención o que todo fue un accidente. Durante las sesiones se revisan las decisiones que pudieron evitar el resultado y sus consecuencias, hasta pasar del “no quise hacerlo” a comprender la responsabilidad de no haber tomado las precauciones necesarias.

La participación es voluntaria. La víctima decide si interviene, puede expresar qué considera justo para reparar el daño y, si no desea participar, el procedimiento no puede realizarse. El proceso se rige por confidencialidad, neutralidad, imparcialidad, equidad, legalidad, honestidad, oralidad y consentimiento informado.

La reparación tampoco se limita al dinero. Puede atender afectaciones emocionales, familiares o morales.

Cuando existe una sentencia, el mecanismo puede aplicarse a todos los delitos para trabajar la reparación del daño, incluso en casos graves. Participar no significa salir de prisión, aunque las sesiones pueden formar parte de los elementos considerados para algún beneficio establecido por la ley.

Cepeda López recordó un caso iniciado en 2024: un hombre asesinó a su esposa y su hija quedó como ofendida. Sin recursos para una reparación económica, las sesiones también abordaron el daño emocional. Con el tiempo, la joven dejó de sentirse responsable por la situación de su padre y reconoció que ella también había sido afectada por la pérdida de su madre.

El dato clave: en lo que va del año se han iniciado más de 210 casos de Justicia Restaurativa para adultos y concluido aproximadamente 215.

Los procedimientos pueden durar uno o dos meses, o extenderse mucho más. El objetivo planteado no es únicamente cerrar expedientes: es dar voz a la víctima, hacer que el responsable comprenda el impacto de sus actos y encontrar, dentro de la ley, una forma de avanzar después del delito.


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